La señora McGinty ha muerto
l investigador Hércules Poirot ya está viejo y su mayor diversión es apreciar la buena comida. Sabiendo que ahora él tiene más tiempo disponible, el superintendente Spence, no satisfecho con el veredicto emitido en relación con el asesinato de la señora McGinty, pide a Poirot que lo ayude a encontrar nuevos indicios que puedan declarar inocente al condenado en proceso de apelación. Poirot se hospeda en una pensión de la pequeña ciudad en donde sucedieron los hechos y comienza a investigar sobre la muerte de esta señora, que trabajaba como empleada doméstica en las casas de varias personas de la ciudad. En este periodo Ariadne Oliver, escritora de novelas policíacas (irónico autorretrato de Agatha Christie) es huésped de una de las ex patronas de la Sra. McGinty.