Sofía nace en el otoño de 1939, crece en la Galicia rural de la posguerra, en un entorno de silencios y secretos cuidadosamente guardados. Sus abuelos paternos la crían bajo una vigilancia severa, casi asfixiante, mientras su padre —un bibliotecario condenado a vivir en la penumbra— se convierte en su refugio íntimo: es él quien, a través de relatos fantásticos, despierta en Sofía una imaginación que le permite escapar de la realidad que la rodea.